¿Es necesario que los profesores reciban formación en temas de género?

Esta columna fue escrita por Claudia Matus, Investigadora Principal de la Línea de Inclusión Biosocioculutral del Centro Justicia Educacional. Fue publicada el 27 de noviembre en Revista Qué Pasa -> http://bit.ly/2zxNujR

 

¿Es necesario que los profesores reciban formación en temas de género?

Gentileza revista Qué Pasa

Los futuros profesores y profesoras deben ser formados en temas de género. Hoy es un imperativo. La educación es vital para poder avanzar en temas de inequidad. Cien años de crítica ideológica han informado movimientos sociales, sin embargo, no ha cambiado la inequidad producida a propósito de cómo el género ordena las sociedades.

El conocer las diferentes teorías de género que tenemos disponibles para pensar cómo se organizan los roles y atributos asignados a hombres y mujeres afecta las formas en que se toman decisiones pedagógicas, disciplinares, evaluativas, etc. en los contextos escolares. Género es una categoría particularmente relevante porque a menudo se entiende desde el sentido común, sin instrucción al respecto, y esto tiene como consecuencia la reproducción de formas normativas de comprender las posiciones sociales, económicas y políticas de los sujetos.

En el ámbito escolar esto tiene consecuencias importantes para la producción de inequidad. Por ejemplo, los números que reflejan la brecha en los desempeños de hombres y mujeres en pruebas estandarizadas – como PISA del 2015 en Chile – muestran que la tercera mayor brecha que favorece a los hombres se da en ciencias (Conicyt, 2017, p. 13). Más aún, de acuerdo a los resultados de PISA del 2012, “57% de hombres de 15 años muestra interés en una carrera relacionada con las matemáticas, mientras solo el 34,4% de las mujeres reporta esta aspiración. Este 22,6% de diferencia entre hombres y mujeres, representa la sexta mayor brecha entre 64 países analizados” (Conicyt, 2017, p. 18).

Estos datos (como muchos otros relacionados con SIMCE, por ejemplo) nos llevan a hacernos la pregunta de cómo es que esta división y diferencia ocurre en el espacio escolar. ¿De qué manera los y las profesoras perpetúan las diferencias de género (hombres buenos para ciencias, mujeres buenas para artes o lenguaje) que luego se traducen en desempeño académico?

Para esto es que la formación en género en la formación inicial es tan importante. ¿Qué es lo que sé de género? ¿Dónde y cómo lo aprendí? Y ¿cómo esta forma de “saber” sobre género impacta en la forma en que tomo decisiones pedagógicas que afectan la vida de los y las estudiantes? Los programas de formación de profesores y profesoras es un espacio privilegiado para poder educar con una orientación a la justicia, en donde el género, como otras categorías, deben ser problematizadas responsablemente para construir comunidades más justas.