Fake news, ansiedad y desinformación entre niños chilenos durante la pandemia por COVID-19

Estudio internacional arroja resultados preocupantes sobre la información que manejan los niños chilenos respecto al  Covid-19 y otras enfermedades. En comparación a niños en otros países, los niños chilenos tienen índices más altos de preocupación y un alto desconocimiento sobre cómo protegerse del virus. Las cifras apuntan a una relación entre la veracidad de la información que los niños manejan y los niveles de ansiedad que expresan en torno a la pandemia por COVID-19.

Niño usando tablet

Foto gentileza todoereaders.com

El Instituto Central Internacional para la Juventud y la Televisión Educativa (IZI),  en conjunto con el Centro de Estudios Avanzados en Justicia Educacional en Chile, CJE, ha conducido un estudio con más de 4000 niños y niñas de entre 9 y 13 años en 42 países. El estudio “Children, Media, and COVID-19” se interesó en las emociones de niñas y niños durante el  distanciamiento social por COVID-19 , su conocimiento en torno al virus y uso de pantallas. El estudio se condujo entre el 31 de marzo y el 26 de abril, cuando la gran mayoría de estos niños se encontraban confinados y las escuelas cerradas. Las muestras no pretenden ser representativas, pero ofrecen hallazgos interesantes en relación a cómo niñas y niños perciben esta situación, así como a tendencias de uso de medios y pantallas.

A nivel global, la encuesta realizada por IZI indicó que uno de cada dos niños está preocupado por el virus, aunque tanto los niveles de preocupación como los miedos concretos derivados de la pandemia varían de acuerdo al país y la edad. Los miedos más frecuentes en niños chilenos con altos niveles de preocupación se orientan a lo comunitario-familiar: no poder ver a sus abuelos y familiares por un tiempo prolongado lidera las preocupaciones de los niños chilenos (82%), seguido por el miedo a que alguien en la familia se enferme de coronavirus (71%) o que se enferme la mascota de la casa (42%). Sorprendentemente, los miedos que refieren la salud propia se ubican al último: solo un 36% de los niños chilenos temería a enfermarse de coronavirus y un 29% a perderse muchas clases y contenidos en el colegio.

Las estadísticas del IZI también echan luz sobre la veracidad de la información que los niños chilenos manejan respecto al COVID-19. “Respecto de las acciones preventivas, los niños chilenos parecen ignorar algunas de las medidas básicas difundidas por el gobierno”, indica la investigadora de CJE, Macarena García.  En promedio, solo uno de cada tres niños considera importante medidas tales como cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar, no acercarse a enfermos o evitar multitudes. “La baja ponderación de estas medidas de higiene invita a repensar la efectividad de las campañas anuales del Ministerio de Salud, que promueven medidas similares en el marco de la influenza estacional”, agrega.

“Es también muy preocupante la creencia en mitos y noticias falsas entre los encuestados. Uno de cada cuatro niños de 9 a 10 años cree que rociar alcohol o cloro sobre el cuerpo previene el coronavirus”, indica la investigadora de CJE, Catalina Santa Cruz. Otros mitos que parecen no haber sido desmentidos con los niños chilenos es que rociar alcohol o cloro por todo el cuerpo puede matar a los virus que ya están dentro del mismo, y que el coronavirus es un arma de un gobierno extranjero (uno de cada siete niños encuestados lo cree). “Niños y niñas se informan principalmente a través de redes sociales y encontramos entre ellos muy pocas reflexiones críticas sobre el tipo y la calidad de la información que consumen”, indica García. “Algunos indicaron la necesidad de controlar el ‘tiempo de pantalla’, sin entrar en una discusión sobre qué tipo de contenidos podían ser más apropiados o beneficiosos”, agrega Santa Cruz.

La encuesta también nos da cuenta del aumento de consumo de medios digitales de los niños y niñas, un consumo que se orienta principalmente a la distracción y a facilitar la comunicación con sus pares y familiares. Un 81,4% de los niños entrevistados señaló que cuando se sienten contrariados, ver TV o jugar videojuegos les ayuda. No es de extrañar que el uso de pantallas haya incrementado, considerando que las redes sociales han permitido sortear digitalmente las distancias humanas durante la pandemia. “Es necesario darse cuenta de la función social que las pantallas cumplen en contextos como el actual. A través de ellas, niños y niñas socializan su vivencia de la pandemia entre pares. No solo circula información, también circulan afectos y experiencias, algo que muchos cuidadores omiten cuando piensan en limitar su uso en el hogar”, indica García.

Las investigadoras hacen hincapié en el tiempo que ha pasado desde la realización del estudio y la situación actual de los niños chilenos. “Cuando los niños fueron encuestados esto recién estaba empezando. La cuarentena era una novedad, no solo en términos históricos, sino también en términos personales. Hay que preguntarse cómo habrán cambiado los números ahora que llevamos más tiempo en nuestras casas y nos bombardean cifras mucho más altas que las del comienzo.”, comenta Santa Cruz.

Frente a esto, el llamado es a repensar la relación de niños y niñas con las pantallas. “Los datos nos dicen que ellos acuden a las pantallas en busca de información y entretención, y que el “filtro” lo suelen hacer los padres, pero en términos de tiempo y no de contenido, calidad o veracidad. Eso es un potencial problema, sobretodo si pensamos que un número importante cree cosas sobre el virus que han sido desmentidas en medios oficiales”, agrega García. “Antes la APA (American Psychological Association) y la AAP (American Academy of Pediatrics) recomendaban limitar el tiempo de exposición a pantallas, pero ahora nos invitan a reenfocarnos en el contenido y flexibilizar el uso de pantallas en el hogar. No les van a causar un daño irreparable a los niños, hay que despejar ese mito. Importa mucho más que seamos capaces de reflexionar en familia o con amigos sobre los contenidos a los que estamos expuestos, ya sea una película, una noticia o un video en Youtube”, indica Santa Cruz.