¿Hablemos en serio de mérito?

Esta columna fue escrita por Ricardo Rosas y Catalina Santa Cruz, investigadores de CJE, y fue publicada el 11 de marzo de 2019 en The Clinic http://bit.ly/2HtIvFI 

 

La Ministra de Educación tiene un punto irrefutable: ningún estudiante que haya demostrado buen rendimiento, motivación y esfuerzo debiera quedar privado del acceso a una educación de calidad. Incluso obviando las tremendas diferencias de calidad entre los establecimientos de educación pública en Chile, no cabe duda que hay estudiantes que gracias al tesón, motivación y rendimiento, logran resultados que los hacen merecedores a un premio a su trayectoria.

En el sistema actual, con el mal llamado sistema de “tómbola”, no está garantizado que ese estudiante obtenga un cupo en los liceos reconocidos por su buena calidad. Este hecho hace de paso un reconocimiento implícito que la educación pública en Chile tiene diferencias tremendas de calidad, y que hay cupos muy limitados en los que cumplen con estándares superiores. En resumen, tenemos un problema: hay una demanda extraordinariamente superior a la oferta de establecimientos públicos de calidad, lo que obliga a definir criterios para que solo aquellos alumnos más esforzados y de mejor rendimiento, accedan a la educación de calidad que deberían tener todos por derecho.

Porque como sabemos, esto solo vale para las personas sin recursos que les permitan pagar educación privada.

La Ministra plantea que el mérito es la solución a la asignación de cupos en esos establecimientos públicos. Bien. Dejando de lado en esta oportunidad la discusión de fondo respecto de confundir mérito con rendimiento en pruebas estandarizadas, vamos a hablar de mérito como lo entiende la ministra. Pero vamos a hablar de mérito en serio.

En Chile tenemos un subsistema educativo de altísima calidad, comparable a los de los mejores sistemas educativos del mundo: el sistema particular pagado. Los resultados de la prueba PISA muestran claramente que el sistema particular pagado chileno obtiene resultados equiparables y muchas veces superior a los mejores del mundo. Entonces, teniendo este sistema educacional en nuestro país, el cual, pareciera que no pertenece al “Sistema Educacional”, ya que se rige por otras reglas y no se toca a la hora de pensar en políticas públicas, ¿por qué no lo abrimos para que accedan a él todos los alumnos de Chile que tengan el mérito suficiente? Sería una solución bastante sencilla. Si el tema es el mérito, podríamos entonces abrir el sistema particular pagado para que, por mérito, se asignen cupos en el segundo ciclo educacional a todos los alumnos del país que lo merezcan. Una forma de hacerlo, sería con una prueba nacional a fines de sexto básico, que permita repartir los cupos de todo el sistema educacional, incluido el particular pagado, a todos los estudiantes del país, con un sistema análogo al sistema único de admisión a las universidades. Y con el Estado pagando el costo de los cupos ocupados por estudiantes vulnerables en el sistema particular pagado.

¿Ley Machuca? De ninguna manera. Esa es una idea que solo subvenciona y administra la inequidad. No estamos proponiendo una cuota o porcentaje de participación de alumnos vulnerables en espacios de alumnos no vulnerables. Nuestra propuesta hace que los alumnos de colegios particulares pagados que accedieron básicamente por su capacidad de pago, tengan que competir en igualdad de condiciones con todos lo alumnos del sistema, pudiendo, eventualmente, perder su privilegio y estén, de acuerdo a sus resultados, obligados a migrar a otros establecimientos, si no tienen el mérito suficiente para mantenerse en sus establecimientos de origen.

Pensamos que esta propuesta, radical por cierto, pone la discusión del mérito donde debe estar. Si hablamos de mérito, hablemos en serio de él. Y demos los cupos de acceso a la educación de calidad a los que realmente lo merecen. Estamos bastante ciertos que si esta propuesta fuera apoyada políticamente, la educación pública recibiría muy rápidamente los recursos necesarios para ser realmente de calidad. Como la de sistema particular pagado. Y entonces, parte importante de la elite que hoy día solo piensa en la educación particular pagada para educar a sus hijos, pensaría seriamente en enviarlos a la educación pública. Y así, comenzaremos a construir una sociedad más inclusiva en la cual el mérito pase a ser un principio válido para todos, y no solo para los que no pueden pagar una educación de calidad.