Sobre el Proyecto “Aula Segura”

Esta columna fue escrita con Cristóbal Villalobos, CEPPE UC.

 

Gentileza La Tercera

El jueves recién pasado, el ejecutivo ingresó al Congreso el Proyecto “Aula Segura”, que busca entregar nuevas herramientas a los directores para expulsar y cancelar la matrícula de estudiantes que sean sorprendidos en actos violentos de carácter delictual. Casi de inmediato, el proyecto ha suscitado debate. Mientras sus detractores han insistido en señalar que esta es una solución “parche” y que no añade mayores facultades a las ya establecidas por otras normas, sus defensores han destacado que la medida permitiría velar por la integridad física ni psíquica de la comunidad educativa, sin vulnerar el derecho a la educación de los estudiantes. Aunque relevantes, estos argumentos no profundizan en las consecuencias educativas de una medida de este tipo. En este sentido, creemos importante destacar a lo menos dos aspectos.

En primer término, y aunque el Ejecutivo ha sido enfático en señalar que la iniciativa contemplaría mecanismos para la re-ubicación de los estudiantes expulsados, es necesario indicar que esto no asegura necesariamente el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes, especialmente por tres razones. En primer lugar, el derecho a la educación no se limita a la mera inscripción del estudiante en una escuela o liceo (disponibilidad), sino que debe contemplar, además, aspectos como su accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad, lo que implica que, para garantizar este derecho, se deben crear las condiciones para que el proceso de enseñanza apoye el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes. En segundo término, la expulsión atenta contra la calidad educativa, ya que muchas veces implica una reiteración de contenidos o dificultades para la adaptación al nuevo espacio, aspectos negativos para el desarrollo de los estudiantes. Finalmente, la expulsión genera trayectorias educativas irregulares o turbulentas, aumenta la distancia de los estudiantes con el sistema escolar y limita la generación de comunidades educativas cohesionadas. Estos factores son parte importante de los procesos de deserción y abandono escolar, y, por lo mismo, los Estados deben generar mecanismos para su reducción (y no su promoción).

En segundo término, el aumento de los mecanismos de expulsión por actos violentos descuida uno de los problemas de fondo de la educación chilena: el bajo aporte que entrega a la educación cívica de los niños, niñas y adolescentes del país. Un estudio comparado del 2016, que incluye a más de 20 países, realizado por la International Civic and Citizenship Educational Study ha mostrado que los jóvenes chilenos poseen bajos niveles de conocimiento cívico (en términos comparativos) y baja adhesión a las normas y convenciones sociales. Algunas investigaciones recientes que hemos realizado con estos datos (Treviño, Béjares, Villalobos, Naranjo, 2017; Treviño, Villalobos, Béjares, Naranjo, 2018) han encontrado, además, que las escuelas chilenas tienen poco impacto en modificar estas conductas, siendo parte importante de estas explicadas por las crianzas familiares o por patrones culturales. Asimismo, estos análisis han mostrado como las protestas (tanto legales como ilegales) son entendidas por la juventud como una forma de ejercicio de la democracia, muchas veces impotente frente a sus demandas locales y nacionales. De esta manera, pareciera ser que el problema de los hechos violentos no se solucionará aumentando las penas ni mecanismos de expulsión, sino que recreando la escuela como un espacio de convivencia y desarrollo de la democracia. Aunque en proceso de instalación, la generación de Planes de Formación Ciudadana en cada escuela debiera apuntar en esta dirección.

Desde nuestra perspectiva, la consideración de estos aspectos permitiría avanzar en una discusión nacional profunda y productiva sobre el sistema educativo que queremos para el futuro, y la forma en cómo la escuela puede contribuir para tener sociedades más seguras, equitativas y democráticas.

 

Esta columna fue publicada en La Tercera el 05 de octubre de 2018 ->https://goo.gl/knz1Ce